Santo Domingo, República Dominicana.– El Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (CODESSD) expresó su preocupación ante la decisión del Poder Ejecutivo de derogar el Decreto 693-24, medida que establecía un régimen arancelario destinado a proteger la producción nacional de arroz frente a las nuevas condiciones de apertura comercial derivadas del DR-CAFTA.
La derogación se produjo mediante el Decreto 635-26, emitido el 9 de septiembre de 2026. El esquema anterior contemplaba una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz procedente de Estados Unidos con arancel cero y establecía un arancel de 99 % para las importaciones estadounidenses que superaran dicha cuota.
El presidente del CODESSD, Samuel Sena, consideró que la decisión debe ser evaluada más allá de sus implicaciones estrictamente comerciales, debido a la importancia que tiene la producción arrocera para la seguridad alimentaria, el empleo rural y la economía nacional.
“Nos preocupa que, en el esfuerzo legítimo de cumplir nuestros compromisos comerciales internacionales, terminemos colocando en una situación de vulnerabilidad a uno de los sectores productivos más importantes del país. El arroz no es un producto cualquiera: forma parte esencial de la alimentación de los dominicanos y su producción tiene una importancia estratégica para nuestra seguridad alimentaria”, afirmó Sena.
El CODESSD reconoció que la República Dominicana debe respetar los compromisos asumidos en el marco del DR-CAFTA y mantener relaciones comerciales sólidas con los Estados Unidos. Sin embargo, entiende que ese cumplimiento debe ir acompañado de políticas que permitan preservar la capacidad productiva nacional y evitar una competencia que pueda resultar perjudicial para los productores dominicanos.
La preocupación adquiere especial relevancia debido al peso de la producción local. En 2024, la República Dominicana produjo alrededor de 680,000 toneladas de arroz, equivalentes aproximadamente al 96 % del consumo nacional, según datos divulgados sobre el sector.
“El libre comercio debe producir oportunidades para todas las partes. Defender nuestra producción nacional no significa desconocer el DR-CAFTA ni cerrarnos al comercio internacional. Significa procurar un equilibrio que permita cumplir nuestros compromisos sin sacrificar a miles de productores dominicanos ni poner en riesgo nuestra capacidad de producir un alimento esencial para el país”, sostuvo el presidente del CODESSD.
La organización recordó que el propio DR-CAFTA contempló tratamientos diferenciados y períodos de transición para productos agropecuarios considerados sensibles. La Oficina de Tratados Comerciales Agrícolas explica que determinados productos sensibles fueron incorporados bajo esquemas de contingentes y procesos graduales de desgravación.
Sena consideró necesario que las autoridades dominicanas mantengan un diálogo permanente con los productores y exploren, dentro de los márgenes jurídicos disponibles y de los compromisos internacionales del país, mecanismos que contribuyan a garantizar la sostenibilidad y competitividad del sector arrocero.
“Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y valoramos profundamente esa relación. Precisamente por la fortaleza de nuestros vínculos entendemos que existe espacio para el diálogo y para encontrar fórmulas que permitan respetar el acuerdo comercial y, al mismo tiempo, proteger un interés estratégico de la República Dominicana”, manifestó.
El CODESSD advirtió además que una apertura que genere un incremento significativo de las importaciones podría ejercer presión sobre los productores locales, especialmente si estos deben competir con productos provenientes de mercados con estructuras de costos, escalas productivas o sistemas de apoyo diferentes.
En ese sentido, Sena enfatizó que la seguridad alimentaria debe formar parte de cualquier análisis sobre política comercial.
“Un país que tiene la capacidad de producir prácticamente todo el arroz que consume debe hacer cuanto esté legítimamente a su alcance para preservar esa capacidad. Perder producción nacional para después depender cada vez más de las importaciones sería un retroceso que debemos evitar”, expresó.
El CODESSD hizo un llamado al Gobierno, al sector arrocero, a los actores económicos y sociales y a las instituciones vinculadas al comercio exterior para la conformación inmediata de una Mesa de Trabajo Público-Privada, orientada a identificar alternativas que sean compatibles con el DR-CAFTA y que garanticen condiciones adecuadas para el productor dominicano.
Finalmente, Sena reiteró que la posición del Consejo no procura enfrentar la apertura comercial, sino promover un modelo de desarrollo que coloque la producción, el empleo y la seguridad alimentaria dentro de las prioridades nacionales.
“La República Dominicana debe honrar sus compromisos internacionales, pero también tiene la responsabilidad de defender su aparato productivo. Nuestro planteamiento es sencillo: cumplir con nuestros socios comerciales, sí; pero hacerlo procurando que el arroz que llega desde fuera no termine desplazando el arroz que producen nuestros campos”, concluyó el presidente del CODESSD.
